Ángulos significativos que se forman entre planetas o puntos sensibles de la carta natal. Los aspectos describen las relaciones dinámicas entre las distintas funciones psicológicas del individuo: cómo cooperan, tensionan o complementan entre sí.
Un aspecto astrológico es la distancia angular medida en grados entre dos planetas o puntos de la carta natal. Ciertas distancias —múltiplos y divisores del círculo de 360°— activan una resonancia particular entre las funciones que esos planetas representan. El aspecto no determina lo que ocurrirá, sino la calidad de la relación entre esas energías psicológicas.
Los aspectos mayores son los de mayor influencia en la personalidad: la Conjunción (0°), el Sextil (60°), la Cuadratura (90°), el Trígono (120°) y la Oposición (180°). Cada uno expresa un tipo diferente de dinámica. Los aspectos "suaves" —trígono y sextil— facilitan la expresión fluida de las energías involucradas. Los aspectos "tensos" —cuadratura y oposición— generan fricción que, bien trabajada, produce los mayores desarrollos psicológicos.
Los aspectos no requieren ser exactos al grado: operan dentro de un margen llamado orbe, que varía según el tipo de aspecto y la importancia de los cuerpos implicados. El Sol y la Luna admiten orbes más amplios (8-10°); los planetas menores trabajan con orbes más estrechos (4-6°). Cuando un aspecto está aún formándose (aplicativo) su influencia es generalmente más intensa que cuando ya se ha consumado (separativo).
En la astrología humanística, ningún aspecto es inherentemente bueno o malo. Los aspectos tensos —cuadratura, oposición— representan los desafíos donde más se forja la conciencia. Los aspectos fluidos —trígono, sextil— pueden volverse estancamiento si no se trabajan activamente. La carta natal entera es un mapa de tensiones y armonías cuya síntesis forma el carácter.