Planetas ubicados dentro de un signo interceptado. Su energía psicológica específica no tiene acceso directo a la expresión exterior. Las casas que rigen resultan afectadas hasta que las cualidades interceptadas comienzan a integrarse conscientemente.
Un planeta interceptado actúa como un inquilino cuyo propietario (el regente del signo cúspide) debe abrir la puerta antes de que él pueda operar. Su energía existe y actúa, pero de manera más subterránea, menos accesible a la conciencia voluntaria. La frustración que genera proviene no de la casa que ocupa, sino de las casas que rige: esas áreas de vida se vuelven difusas, difíciles de activar deliberadamente.
El Sol interceptado indica dificultad para definir el propósito central de vida; la identidad se construye más desde dentro que desde el reconocimiento externo. La Luna interceptada señala necesidades emocionales intensas pero poco reconocidas por el entorno, lo que puede generar una vida afectiva subterránea, rica pero invisible para los demás.
Quirón, Urano, Neptuno y Plutón interceptados potencian su carácter inconsciente natural. Urano interceptado dificulta la expresión del genio individual y la ruptura con lo condicionado. Plutón interceptado suele expresarse como transformaciones profundas e involuntarias que el individuo vive desde dentro, sin poder proyectarlas hacia una regeneración visible en el mundo.