Signos del zodíaco que no aparecen en ninguna cúspide de casa. Representan cualidades psicológicas de difícil expresión consciente. Desde la perspectiva kármica, señalan ámbitos que el alma descuidó o no logró integrar en encarnaciones anteriores.
Las intercepciones se producen cuando un signo zodiacal completo queda contenido dentro de una casa, sin ocupar ninguna cúspide. Esto ocurre por la diferencia entre el sistema de casas y la eclíptica, y es más frecuente en latitudes alejadas del ecuador. Cuando hay un signo interceptado, siempre existe un signo opuesto también interceptado, y dos signos que ocupan cúspides dobles.
Las cualidades del signo interceptado están presentes en la psique pero carecen de acceso directo al mundo exterior: no tienen "puerta" propia en el sistema de casas. El individuo las siente internamente —a veces con gran intensidad— pero encuentra dificultad para canalizarlas de manera estable y reconocida por el entorno. El medio ambiente de los primeros años no estimuló su desarrollo, generando con frecuencia frustración, represión o expresiones distorsionadas de esa energía.
En la interpretación esotérica y transpersonal, un signo interceptado indica que las cualidades de ese signo no fueron suficientemente desarrolladas en encarnaciones anteriores. El alma llega a esta vida con una deuda específica: aprender a expresar conscientemente esas energías en el ámbito de la casa donde se encuentran. Las circunstancias que los signos interceptados generan —muchas veces fuera del control del individuo— son los vehículos kármicos de ese aprendizaje.
Como contrapartida, los signos que aparecen en dos cúspides consecutivas son sobreenfatizados: representan recursos ampliamente disponibles que el alma dominó en el pasado. El trabajo del nativo consiste en desarrollar primero las cualidades de estos signos dominantes para, a través de ellas, abrir el acceso a las cualidades interceptadas.