Casas de la carta natal que no contienen planetas. No indican ausencia de actividad en ese ámbito de vida: se leen a través del signo en la cúspide, su regente y los planetas que eventualmente la transitan.
Una casa vacía no significa que ese sector de la vida carezca de importancia. Con solo once planetas para distribuir en doce casas, es inevitable que al menos una quede sin ocupantes directos. El signo que aparece en la cúspide —y los signos que la atraviesan— siguen confiriéndole su cualidad característica.
El primer paso es observar el signo en la cúspide y sus cualidades. El segundo es localizar el planeta que rige ese signo: su casa y signo natales revelan dónde y cómo se activa la experiencia de la casa vacía. Si el regente está bien aspectado o en posición fuerte, la casa vacía puede ser fuente de fluidez natural. Si el regente está tenso o retrógrado, el área requiere atención consciente.
Cuando un planeta en tránsito o progresado ingresa a una casa natal vacía, activa sus temas con una intensidad particular, precisamente porque no había energía fija que los estructurase. Estas activaciones suelen marcar períodos de apertura hacia dimensiones de experiencia que habían permanecido latentes.