El eje horizontal de la carta natal, que une el Ascendente (Este) con el Descendente (Oeste). Simboliza la conciencia nacida del sentido de diferencia entre el Yo y el no-Yo. Es el eje de la conciencia individual.
El Horizonte es la línea de demarcación entre lo visible y lo invisible, entre el cielo y la tierra, entre la subjetividad y la objetividad. En lenguaje junguiano, es el símbolo de toda diferenciación: marca el momento en que la conciencia distingue el "yo" de "todo lo demás". Sin esta distinción fundamental, no hay conciencia posible.
El Ascendente (polo Este) representa la conciencia subjetiva del Yo, la percepción de lo que se es. El Descendente (polo Oeste) representa la conciencia objetiva del universo y los otros. El trabajo de la conciencia humana consiste en tejer continuamente ese diálogo: ser plenamente uno mismo y al mismo tiempo reconocerse en el otro. Este proceso es inacabable y constituye el motor del desarrollo psíquico.